- De Vuelta a la Patagonia (3 parte)-
Uffff, que despertar.
Como que esa dormida nunca existió. Me desperté tal como me acosté. Tambaleándome fui a la pieza, mi ex pieza, donde Nicolás ya estaba listo para la acción. Armé la mochila como mejor puede hacerse en esas condiciones. Pero eso no era nada. Teníamos que enfrentar una escalera de 100 y tantos peldaños cargados y ebrios y dormidos y extasiados. Subimos y nos fuimos derecho a la bodega de guías, un pequeño almacén dispuesto para nuestras necesidades (café, jugos, chocolates, trail mix, etc.). Nuestros contactos dentro del sub mundo de Explora estaban vigentes aún, por lo que después del desayuno, salimos cargados, bien cargados. A la excursión se sumaba su camote de queso, jamón de ese que le ponen a los gringos para el desayuno, panes varios, etc.
Nos despedimos de la gente con una alegría propia de un borrachín contento (no estabamos muy lejos de eso). Abajo, en el lago Pehoé, flotaba la Lima Mike y en su interior, una tripulación de lujo; Capitán Arturo y Carlitos Almonacid. Cruzamos el lago sabiendo que llegariamos al otro lado y tendríamos la posibilidad de “recuperarnos” con los guardaparques de Conaf. En efecto, fuimos muy bien recibidos
como siempre. No faltó el tazón de café y pan que amenizamos con nuestros invitados de último momento, gentileza de Eric, chef del hotel.
El entusiasmo me tenía eléctrico. Quería salir a andar, a testear mi rodilla, a ver los cuernos, pelusear en general. Agarramos nuestras cosas y partimos. Se pasó que fue especial, ultra energético. Ibamos muertos de la risa, maravillados, parando y contemplando mucho. Quería ser parte del lugar.
10 comments Abril 30, 2007











