Salida Club de Campismo – Pichidangui - IV Región
Mayo 30, 2007
En los breves cinco meses de existencia del Club de Campismo, pocas veces se había visto el entusiasmo generado por el aviso del Chico Cruz de hacer una parrillada en su casa de Santo Domingo como una salida del Club. De hecho el paseo ya comenzaba a disfrutarse al leer los distintos comentarios de los campistas en el sitio Web. Sin embargo el mayor precursor de tan magno evento hecho un pie atrás justificándose, de cierta manera razonable, por ser el matrimonio ese mismo fin de semana de un gran amigo del colegio del cual no podía no asistir y así comentar con gran entusiasmo a sus amigos y respectivas pololas de sus nuevos proyectos una vez reinserto en la sociedad.
Se dio por tanto inicio a una frenética búsqueda de un nuevo local en el litoral central para llevar a cabo la idea original dado el entusiasmo generado en los demás campistas participes del evento. Finalmente se decidió como local la casa de Rod en el apacible balneario de Pichidangui situado en la IV región.
Siete campistas fueron los privilegiados de disfrutar un relajante fin de semana en la playa, en realidad ocho si se contabiliza a la Pascuala como la integrante de más temprana edad dentro de ellos.
La idea era llegar temprano ese viernes a la playa para así llegar a parrillar, pero dado a los distintos compromisos, la salida no pudo ser efectiva hasta cerca de las 9:30 p.m., dado que el Nico se encontraba en la charla del cambio climático de Al Gore en Casa de Piedra y otros terminaban tarde en sus respectivos trabajos.
El arribo a Pichidangui fue pasada la media noche, cansados pero felices de respirar la brisa marina y aire puro libre de smog. Instaladas las pertenencias de cada uno en los respectivos aposentos, el lugar de reunión fue inevitablemente la cocina, la cual totalmente independiente de la casa en si, invitaba a la tertulia acompañado con unos ricos tragos. Lentamente el cansancio y el sueño se fueron apoderando de cada uno de los campistas invitándolos tempranamente a visitar sus aposentos y esperar la tan ansiada parrilla al día siguiente.
El despertar fue como aquellos memorables días libres de Casa Bote, donde nadie tenía excursión y se daba rienda suelta a la pestaña, con excepción obviamente de Mateo, quien no falló con su más que tempranera levantada acompañada de Pascuala.
A medida que avanzaba la mañana de a poco iban apareciendo los campistas. Mateo y la Pascuala se encontraban armando un puzzle de 500 piezas en la mesa tipo Te Club en la terraza techada de la casa, lo cual acompañado del día abochornado era un excelente panorama Indoor. La cocina fue nuevamente centro de reunión en este caso para tomar desayuno entre todos los campistas recordando aquellos desayunos de antaño en casa bote. Como el día no incitaba a ir a la playa, el día fue transcurriendo lentamente, algunos se unían con gran entusiasmo a colocar piezas al puzzle, mientras otros acompañaban a Max en busca de olas de surf.
Una vez todos reunidos e instalados cerca de la parrilla indoor se dio comienzo a tan esperado evento. Mientras la Jen, la Dani y la Angeles se preocupaban de preparabar esas esquisitas ensaladas, Rod preparaba la parrilla y los demás participaban vivamente y concentradamente en colocar una que otra pieza en el puzzle. Nico, Max, Mateo y la Pascuala eran los mas entusiasmados, Rod venia de vez en cuando y aportaba con unas piezas de categoría.
La parrilla se prolongo por un par de horas la que luego insito a todos los campistas a bajar a la desolada playa acompañados con unas copas de vino y una pelota de juguete estilo Fútbol Americano que la Angeles había traído. Entre todos comenzaron a lanzarse la pelota al más estilo Yankee, esforzándose en poder realizar un lanzamiento con clase.
El crepúsculo los pillo en la playa, sentados en un kiosco playero un tanto abandonado en época post-verano. El retorno a la casa fue inminente lo mismo que la siesta la cual se prolongo por un par de horas en unos y en otros hasta más de 4 horas…… te pasaste Nico! Si no hubiera sido por Max y la Dani, hubiéramos seguido durmiendo hasta el otro día, por suerte! A la noche se vino la segunda patita de la parrilla. No costo mucho en prender un fuego y lanzar a la parrilla la carne que había quedado.
Después de tan apetecida parrilla, se vino la tanda de juego. Entre todos decidieron jugar al tan clásico juego de casino “Black Jack”. Unos porotos negros hicieron de fichas y para darle un poco más de emoción y creerse el cuento se apostó “una luca” por cada campista, dando un apetecible pozo de seis lucrecias. A medida que la noche avanzaba y las piscolas tomaban un desteñible colocar a te, el juego no le tenia nada que envidiar a los de los verdaderos casinos y a más de uno le hizo recordar una que otra visita al casino de Puerto Natales. De a poco fueron perdiendo algunos campistas, algunos incluso tuvieron que pedir un pequeño préstamo para poder seguir jugando. Entre los más favorecidos por las cartas se encontraba el Nico, la Dani y Rod. El juego se fue prolongando hasta altas horas de la madrugada, acompañado por las incontables tallas de la Dani, que hicieron del juego aun más entretenido.
Al día siguiente el despertar fue con una que otra cara de fiesta, sin embargo esa cara se borro prontamente al ver el día que les acompañaba, sol y completamente despejado. Tal mañana ameritó otro desayuno de antología, en la terraza de la casa mirando a la bahía.
La Jen llegó justo para disfrutar de tan esquisito desayuno después de una corrida maratónica por toda la extensión de la playa. La mañana transcurrió lentamente, leyendo el diario y tomando el sol como buena lagartija. Mientras tanto el Nico y Rod disfrutaban de un entretenido partido de arco a arco en el jardín con la pelota tipo fútbol americano, haciendo recordar esas voladas de antaño del Cóndor Rojas.
Antes de partir de vuelta a la contaminada capital, se disfrutó de unas infaltables empanadas de Machas con queso, contemplando por última vez la bahía y la desolada playa.
Entre todos los campistas ya se pensaba en la siguiente salida con todos aquellos que no pudieron asistir……puede ser Pucon, Santo Domingo, Ocoa, Linares, Cachagua, ……lugares no faltan y campistas tampoco….. eso se vio en esta salida donde la amistad creada en un lugar tan especial como Torres del Paine no se va a perder.
Hasta la próxima!
Entry Filed under: dia completo, fin de semana. .
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1.
rod | Mayo 30, 2007 at 4:07 pm
fue realmente notable!!! q se repita pronto!!!
salu2
2.
Nico | Mayo 30, 2007 at 4:22 pm
Notable relato Rod!
Gracias por el local pero acuerdate que nos vamos a media con el parte!!
El viernes llega la Andrea asi que se viene evento de bienvenida, saludos campistas!
3.
Dani | Mayo 30, 2007 at 7:38 pm
Buen relato rod, buen lugar y buen evento, repitamoslo.
4.
max y jen | Mayo 31, 2007 at 3:05 am
Que gratos recuerdos. Muy bien logrado ese relato. Espero que haya sido el primer paso de una carrera interminable y que el club tenga vida y salud por siempre.
Salud nuevamente